lunes, 25 de octubre de 2010

Carta a mi hija mayor


















Todo empezó hablando de la bandera. Mi hija me confesó que la bandera española le parecía horrible y que la bandera británica le encantaba. Me dijo que no podía imaginarse a nadie con una camiseta o una gorra de vestir con la bandera española estampada en ellas pero que la británica quedaba de puta madre en cualquier prenda. Después de un pequeño silencio (nos estábamos tomando un helado), mi hija me soltó que le daba pena ser española porque todo el mundo habla mal de España. Me dijo que sus profes hablan fatal de España, que nosotros mismos hablamos mal de España y que tenía la impresión de que España era una mierda y que le daba rabia ser española. Yo no sabía bien qué decir porque había sentido muchas veces lo mismo que ella. Y de pronto me veo diciendo que España ha ganado el Mundial, que Alonso va el primero en Fórmula 1, que Gasol es la polla, que Nadal es lo más, que Javier Bardem, Penélope Cruz, Buñuel, Almodóvar, Trueba, Amenábar y Garci habían ganado todos algún Oscar, que si Picasso, que si Goya, que si aquí hace un tiempo de puta madre, que si tenemos sanidad pública, que si hay menos delincuencia y pobreza. Y ella me miraba como diciendo que sí, que todo eso era verdad pero que entonces por qué se sentía tan poco identificada con el concepto "España". Y entonces cambiamos de tema. Y más tarde yo seguí pensando. Y he llegado a la precaria conclusión de que España es un campo de batalla entre la "Autoridad" y la "Inteligencia". Que la famosa guerra entre las "dos Españas" no es entre la izquierda y la derecha sino entre nuestra herencia de obediencia a la reverenciada y poco flexible autoridad y nuestro miedo a la brillante e imprevisible inteligencia. ¿Por qué destacamos en cultura y en deportes? Porque la cultura y el deporte son actividades donde la inteligencia se disfraza de creatividad y disciplina. A los españoles nos da vergüenza ser inteligentes. De ahí viene el costumbrismo, que podría definirse como: "Fíjate qué desastre somos los españoles pero qué graciosos". "El verdugo", "Los Serrano", "El Lazarillo de Tormes", "Cuéntame" o "Aquí no hay quien viva" son retratos de personas que prefieren someter su inteligencia a distintos tipos de autoridad sacando el mayor provecho de esa sumisión. Y para un personaje que se atreve a soñar con ser otro, como Alonso Quijano, lo aceptamos porque está loco. Por supuesto que "El Verdugo" es una maravilla y critica precisamente esto de lo que hablo y tal y cual y pascual pero no necesitamos sólo auto-crítica, necesitamos también modelos. Las luchas por el poder en Shakespeare, el sufrimiento interno de los personajes de Dostoievsky o los dramas sociales de la mejor literatura francesa son un poderoso reflejo de la inteligencia abriéndose paso contra la autoridad. El otro día vi en el cine la película escrita por Aaron Sorkin sobre el nacimiento de "Facebook". Salí del cine flotando. ¡Qué don la inteligencia! Y es verdad que la inteligencia no nos asegura la felicidad o la bondad pero sí nos libera de la peor de las autocensuras: el sometimiento por inercia a una supuesta autoridad. A este país lo único que le falta es que las personas inteligentes salgan del armario… Y a ti, hija, te animo a que te atrevas a ser inteligente.

9 comentarios:

  1. Y a ti, Antonio, no puedo más que elogiarte la lucidez.
    Muy certero.

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  2. Enhorabuena, esta muy bien una reflexión en voz alta del sentimiento de ser español y su medida con el mundo, se echa de menos este tipo de ejercicios mentales. No se si es pereza o indiferencia, pero solemos pasar del todo sobre el gentilicio "español".
    Al final, nos conduces al debate individual:
    autoridad vs. inteligencia.....y aunque está bien expresado no me termina de convencer, la verdad.
    Creo que no es "autoridad" lo que se cuestiona y que la "inteligencia" que se refleja es la propia de los latinos, explosiva pero poco constante (en general, ojo, no se me subleven). Para mí, el conflicto interno individual es entre la idea obsoleta de esa España "unidad de destino en lo universal" y el modelo coherente y sostenible de Estado que queramos tener....si es que queremos tener alguno, pues seguimos en el mismo punto del S.XIX, "es español el que no puede ser otra cosa" (Cánovas dixit).
    Entre un extremo y el otro, muy poco espacio para que respire un sentimiento español.

    Y como colofón, una pregunta, ¿porqué hemos llegado al punto que nos parece cool llevar indumentaria con los colores británicos y una fachada-catetada con los españoles? Mucho pop y mucha estética exportada al mundo, sí, pero también mucho pirata y mucha pupa histórica como para encima reírles la gracia y llevar sus colores.....ah, ¿pero significan algo las banderas?

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  3. Este blog rezuma clasismo.

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  4. Este blog rezuma clasismo.Repito.

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  5. Rezumar: tr. Dejar pasar un cuerpo gotitas de algún líquido a través de sus poros.

    Anónimo: [Persona] de nombre no conocido.

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  6. Repetir: tr. Volver a hacer o decir lo ya hecho o dicho.

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  7. Clasismo: m. Doctrina o actitud discriminatoria que defiende y mantiene las diferencias entre las clases sociales o, p. ext., de cualquier otra índole.

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  8. yo odio el nacionalismo, me parece una estupidez. El directo (soy ezpañol ezpañol y ezpañol) y el inverso (los franceses son la hostia, los ingleses son cojonudos... no como los españoles). Me parece evidente que hay millones de japoneses, marroquies o sudafricanos con los que tengo mucho mas que ver que con Alicia Sanchez Camacho o Rajoy, asi que no entiendo que supone ser español.

    Zanjado eso, no soporto a los españoles anti españoles que no hacen mas que despotricar de España. Son cansinos y estupidos y se merecerian que cada vez que abren la bocaza para decir que este es un pais tercermundista, les teletransportaran a Zimbabwe y les dejaran alli.

    Este es uno de los paises mejores, mas eficientes y mas fáciles de llevar, como sabe cualquiera que haya trabajado un poco en otros. Es una potencia cultural, aun sabemos vivir y tenemos servicios de primer mundo.

    En mi modesta opinión, tu analisis no va mal encaminado pero creo que no acierta del todo: Hay un problema de desafeccion a lo colectivo, mas que con la autoridad, que se hace mas evidente en la politica. Nadie milita, casi nadie esta en un sindicato, la mayor parte de las ONGs pueden meter a todos sus militantes en un taxi, en las asociaciones profesionales no suele haber mas que gente que quiere utilizarlas en su beneficio, etc. Tiene que ver con que la autoridad siempre ha sido impuesta, no hubo una revolucion que acabara con el Antiguo Regimen, mas bien al contrario: cada vez que se intentó la modernización, el Antiguo Régimen lapidó a los que lo intentaban.

    Y dos, mas importante aun: decir que algo esta bien no da ningún prestigio ni está bien visto. Quejarse y criticar parece que te hace mas importante. Vease las imbecilidades de los tertulianos televisivos, cotidianas demostraciones de estupidez que están calando y haciendo un daño importante. Y eso pasa en la oficina y en el bar y en el estadio... y resulta insoportable.

    Tu hija -supongo que es pequeña- tiene un problema gráfico (confunde la belleza del simbolo con la calidad de lo que representa) pero se ve que es observadora y muy lúcida y eso lo tiene a favor. Se dará cuenta de que no hay que hacer ni caso a los que se quejan y critican. Lo que veo es que los que andan ahora por la veintena ya han superado el vicio. Mi hija, desde luego, estuvo un año en USA y se curó del todo. No es muy patriota, pero está contenta y no critica su pais.

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  9. Llego a este post un poco tarde, pero comparto mucho de lo que reflexionas y mucho de lo que añade JG.

    Al del clasismo, pues eso, que le zurzan y que lea un poco más.

    Llevo mucho tiempo analizando qué es eso que nos convierte en cómo somos. No somos los primeros en analizarlo. Ortega le dedicó muchas páginas al asunto. A Unamuno le dolía España que, como poco, nos pica todavía un poco. Machado tampoco se quedó corto en sus análisis. Pero aún no está desentrañado cuál es el asunto, pero sí, creo que el asunto de que la inteligencia debe salir del armario es una grandísima verdad. Es sorprendente cómo la fotografía está generando un círculo de pensadores muy activo y peculiar. El trabajo de análisis y reflexión que antes hacían los escritores parece haberse transferido a la fotografía. Particularmente al tipo de fotógrafos de los que se habla en blogs como este, en las escuelas como Blank Paper, en los festivales y en general en todo ese pequeño universo de observadores que tienen la magnífica costumbre de reflexionar y compartir sus reflexiones. Sólo falta que esto deje de ser contracultura y que se convierta en el estándar. En algunos países del norte de Europa casi lo han conseguido.

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