lunes, 15 de marzo de 2010

Taller con Alfonso Moral: El Fotógrafo Curioso


Dicen que los fotógrafos se esconden detrás de la cámara para enfrentarse a la realidad. Eso es lo mismo que acusar a los actores de esconderse detrás de un vestuario para enfrentarse al público. Lo que sucede es todo lo contrario. El fotógrafo no se esconde tras la cámara: se expone, como hace un actor. Y si tiene oficio, consigue exponernos también al resto. Eso lo aprendí en el Taller de Alfonso Moral. Este hombre es para mi la máxima expresión del “fotógrafo curioso”. Alfonso es capaz de encontrar su propio retrato en el retrato de “los otros” y así, de paso, es responsable de que nos conozcamos todos un poco más. Nunca he conocido a un fotógrafo que exprese más su interés por “los demás”, más abierto a todo, con más voluntad de integrar “lo-que-cree-que-no-entiende” en su esquema de “lo-que-cree-que-entiende”. Cuando Alfonso se te acercaba en clase, nuestra línea del horizonte se alejaba. Cuando nos mostró su trabajo “Líbano: entre mar y fuego”, descubrí lo hermoso que es ser fotógrafo en una “zona de conflicto” si decides sacrificar la “actualidad” para fundirte con el paisaje. Lo que hace Alfonso no es retratar la guerra, Alfonso retrata personas en zonas de guerra y esa búsqueda es la que pone de relieve que la diferencia entre un chií y un suní es una “no-diferencia” y que si nos miramos muy de cerca, todos somos el mar. Alfonso tiene curiosidad por los conflictos de los hombres con los demás hombres, de los hombres con ellos mismos (como en “Adictos”) y de los hombres con el entorno. Alfonso trata de encontrar en sus imágenes el lugar fotográfico donde perdimos contacto con nosotros mismos. Es por esto que el taller fue una especie de Epifanía. Alfonso compartió con nosotros sus secretos logísticos, artísticos e ideológicos. Miró nuestras fotos con el mismo cariño e interés que hubiera demostrado si fueran las suyas y le dio tanta importancia a lo que sabe como a lo que no sabe. Sus dudas nos inspiraron tanto como sus certezas y su relación con su propio trabajo, al que califica de búsqueda y proceso, nos reconcilió con nuestro propio curro. Me estoy pasando un poco y corro el riesgo de que esto lo lea algún miembro del vaticano y le haga santo, así que le voy a quitar un poco de solemnidad a la cosa resumiendo el taller de Alfonso Moral como “el encuentro con una persona que ama lo que le es ajeno a través la fotografía”.


1 comentario:

  1. I liked your essay. I do not know much of about Alfonso Moral but I will keep my eyes open to his work. The above image that you chose is both fascinating and disturbing to me. What the children are fighting over looks like it could be an rifle. Once that does happen all innocence is lost. Amazing picture.

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