miércoles, 24 de marzo de 2010

Taller con Anders Petersen


Muy prontito viajo a Sevilla para convertirme por unos días en alumno del gran Anders Petersen. Prometo contaros todo lo que asimile y (mucho mejor), lo que no asimile.


lunes, 22 de marzo de 2010

Apuntes sobre Diane Arbus: Parte 2


A Diane Arbus le gustaba la frase que empleó James Joyce para referirse a los requisitos necesarios para que un artista pudiera sobrevivir en el mundo moderno: "el silencio, la astucia y el exilio". En 1.962 Diane abandonó la Leica y se pasó a la Rolleiflex porque "no hay hecho más misterioso que el que se establece con claridad". Diane se impacientaba con la perspectiva plana, el aire de irrealidad y el grano que según ella le otorgaba la Leica a sus imágenes. Siempre decía que "hacer un retrato es como seducir a alguien". "Mi trabajo se basa en lo extraño". "Cuando estoy delante de algo, en lugar de adaptarlo a mí, me adapto yo a ese algo". "Es importante sacar fotos malas, porque son las malas las que guardan relación con lo que no has hecho nunca". "No soy una virtuosa. No puedo hacer todo lo que quiero. De hecho, no parece que pueda hacer nada de lo que quiero, excepto espiar...". "Elijo proyectos fotográficos que tienen ramalazos de Mata Hari. No arriesgaré mi vida, pero sí mi reputación y mi virtud... aunque ya no me quede mucha". "Todos padecemos de la limitación que supone ser una sola persona". "Trato de encontrar lo extraño en lo normal y lo normal en lo extraño". "Al principio, todo arte irrita, hasta que el público lo acepta". "Con la fotografía trato de convertir las cosas en secretos. Es una manera de concederles valor. El secretismo enciende el misterio y la fe en lo sagrado y propicia percepciones y conexiones entre cosas aparentemente inconexas". "No puedo creer que el dinero sea la recompensa adecuada para el arte. A mí me parece que el arte es algo que haces porque te gusta, porque te excita y porque aprendes algo con eso; es como un juego, como tu educación... Pero nunca me he sentido especial; ni siquiera creo que lo que hago sea muy útil. Creo que tomo fotografías porque son cosas que nadie vería si yo no fotografiara. Solía creer que yo era el perfecto termómetro para los tiempos. He llegado a la conclusión de que sólo puedes aprender algo cuando te afecta directamente".


lunes, 15 de marzo de 2010

Taller con Alfonso Moral: El Fotógrafo Curioso


Dicen que los fotógrafos se esconden detrás de la cámara para enfrentarse a la realidad. Eso es lo mismo que acusar a los actores de esconderse detrás de un vestuario para enfrentarse al público. Lo que sucede es todo lo contrario. El fotógrafo no se esconde tras la cámara: se expone, como hace un actor. Y si tiene oficio, consigue exponernos también al resto. Eso lo aprendí en el Taller de Alfonso Moral. Este hombre es para mi la máxima expresión del “fotógrafo curioso”. Alfonso es capaz de encontrar su propio retrato en el retrato de “los otros” y así, de paso, es responsable de que nos conozcamos todos un poco más. Nunca he conocido a un fotógrafo que exprese más su interés por “los demás”, más abierto a todo, con más voluntad de integrar “lo-que-cree-que-no-entiende” en su esquema de “lo-que-cree-que-entiende”. Cuando Alfonso se te acercaba en clase, nuestra línea del horizonte se alejaba. Cuando nos mostró su trabajo “Líbano: entre mar y fuego”, descubrí lo hermoso que es ser fotógrafo en una “zona de conflicto” si decides sacrificar la “actualidad” para fundirte con el paisaje. Lo que hace Alfonso no es retratar la guerra, Alfonso retrata personas en zonas de guerra y esa búsqueda es la que pone de relieve que la diferencia entre un chií y un suní es una “no-diferencia” y que si nos miramos muy de cerca, todos somos el mar. Alfonso tiene curiosidad por los conflictos de los hombres con los demás hombres, de los hombres con ellos mismos (como en “Adictos”) y de los hombres con el entorno. Alfonso trata de encontrar en sus imágenes el lugar fotográfico donde perdimos contacto con nosotros mismos. Es por esto que el taller fue una especie de Epifanía. Alfonso compartió con nosotros sus secretos logísticos, artísticos e ideológicos. Miró nuestras fotos con el mismo cariño e interés que hubiera demostrado si fueran las suyas y le dio tanta importancia a lo que sabe como a lo que no sabe. Sus dudas nos inspiraron tanto como sus certezas y su relación con su propio trabajo, al que califica de búsqueda y proceso, nos reconcilió con nuestro propio curro. Me estoy pasando un poco y corro el riesgo de que esto lo lea algún miembro del vaticano y le haga santo, así que le voy a quitar un poco de solemnidad a la cosa resumiendo el taller de Alfonso Moral como “el encuentro con una persona que ama lo que le es ajeno a través la fotografía”.


jueves, 11 de marzo de 2010

Cases / Marote: De lo visible y lo invisible


Hay gente que dice que tiene suerte porque un día va y le toca la lotería. Otros decimos que tenemos suerte porque un día va y nos cruzamos con personas que valen más que el gordo de navidad. Esto es lo que me ha pasado a mi en BlankPaper cuando vinieron a clase Ricardo Cases y Alejandro Marote a desnudarse fotográficamente. Marote y Cases son el yin y el yang de lo que para mi es la fotografía. Parafraseando el libro de Francoise Cheng "Vacío y Plenitud" (que nos recomendó Marote), "el ideal que anima a un artista es el de realizar un microcosmos vital en el cual el macrocosmos pueda obrar". Alrededor de esta idea, de manera consciente o inconsciente, los universos de Ricardo Cases y Alejandro Marote son tan opuestos como complementarios. Ricardo Cases utiliza el flash para obligarnos a "mirar" el mundo que "vemos" revelando así su realidad. Alejandro Marote utiliza el "vacío" para obligarnos a mirar el mundo que "no vemos" revelando así su "no realidad". Uno con el color del jpeg y otro con el blanco y negro de la película crean microcosmos vitales en los cuales nosotros podemos obrar. Ambos nos han enseñado mucho sobre la fotografía pero, haciendo un esfuerzo por sintetizar las horas que he pasado con ellos, he construido una frase que trata de encerrar el pequeño misterio que ambos nos han desvelado: la fotografía no va sobre hacer fotografías pero hay que hacerlas para saber de qué va...
Gracias a los dos por su generosidad y por sus particulares misticismos.


miércoles, 3 de marzo de 2010

Robert Adams: El discreto encanto de la belleza crítica


Ayer, en BlankPaper estuvimos viendo "The New West" de Robert Adams. Hay fotógrafos e imágenes que envejecen bien. Este trabajo es uno de ellos. El discreto encanto de la belleza crítica de estas fotografías ha ido ganando con el paso del tiempo un carácter mítico y profético que convierten este libro en uno de mis favoritos. Robert Adams consigue fotografiar de la manera más difícil que existe: con pasión desapegada. Robert Adams dice que la fotografía puede exhibir tres tipos de verdad: Topográfica, Biográfica y Metafórica. Según él, la buena fotografía es la mezcla de al menos dos de esas verdades. "The New West" mezcla las tres. Pero es que además de "The New West", este hombre tiene "Summer Nights Walking" y "What we bought" que son también una "puta maravilla". Además de ser un fotógrafo que tiene lo mejor de Walker Evans, de Stephen Shore, de Ansel Adams y de la escuela de Düseldorf (y siendo también verdad que en un primer vistazo "parece" bastante aburrido porque te obliga a mirar en lugar de meterte la imagen por los ojos), tiene un par de libros sobre fotografía que molan mucho más que las "inteligentes" teorizaciones de Sontag o Barthes. "Why People Photograph" o "Beauty in Photography: Essays in Defense of Traditional Values" son la caña de España (digo, de Denver). Y nada, que la clase de ayer moló mazo.