miércoles, 9 de diciembre de 2009

Historia de una Fotografía: La Epopeya del "Chato"


Esta fotografía retrata a Jaime Menéndez, “El Chato”, primer español que trabajó como periodista en el New York Times. También es la fotografía de la portada de una novela: “La Epopeya del Chato”, escrita por A. Febus y publicada por Bubok. También es la fotografía del abuelo de mi entrenador personal (sí, lo sé, soy un pijo, y encima no se me ve cachas...). También es la fotografía de esta entrada, protagonista por unas horas de este blog. También es la fotografía que estás mirando en este instante, aunque sólo sea con tu visión periférica. También es la fotografía contenida en un archivo alojado en Picasa, con su peso en bytes, sus tags y toda la pesca...

Total, que esta fotografía es esquizofrénica, que sufre de trastorno de personalidad, que es polisémica, que según donde te la encuentres es un libro, un recuerdo, un post, el abuelo de tu entrenador personal, un amasijo de ceros y unos o una imagen anónima... o todas estas cosas a la vez.

Para mi, sobre todo, es “la portada” de una historia apasionante, la de un periodista que pasó del New York Times al campo de concentración de Los Almendros. Un hombre cuya personalísima peripecia ilustra un periodo histórico en el que España se rompe, Europa se desangra y los Estados Unidos se consolidan como nueva potencia. La historia de un hombre que fue muchos hombres porque la historia fue muchas historias.

Si estáis pensando qué regalo hacerle a vuestros seres queridos esta Navidad, yo haría click aquí. Sí, lo sé, esto es publicidad pura y dura. Pero también se puede entender como una recomendación cariñosa o como el inicio de un viaje de iniciación a cierta memoria histórica que comienza con la fotografía que encabeza este texto.

De los catorce capítulos que articulan esta novela, los de la juventud de Jaime Menéndez, los de su penoso trajín por diferentes campos de concentración y los de su posterior “reinserción” en el Diario España de Tánger son sencillamente emocionantes. Mis preferidos.

Mi historia con esta historia es de lo más surreal. Yo buscaba un gimnasio cerca de mi casa porque me estaba poniendo como un ceporro. Una actriz amiga me recomendó el gimnasio de Juan Manuel Menéndez, muy cerquita de mi casa. Así que fui y me encontré con una oficina repleta de libros y fotografías del período de la república, de la guerra civil y de la posguerra. Juanma me dijo que no me asustara, que la sala de tortura con las pesas, la bowflex y la estática estaba dentro. Sin embargo yo me puse a interrogarle sobre todos esos libros y todas esas fotos. Así fue cómo me enteré de que Juan Manuel Menéndez era el nieto de Jaime Menéndez, “El Chato” y que había escrito una novela sobre su abuelo. Yo quise leerla. Y la leí. Y me hice “Chatista”.

Pero ahí no acaba todo. Entre serie y serie de abdominales, Juan Manuel Menéndez, (que conoce mi pasión por la fotografía), va y me propone que vayamos a casa de su abuelo, que la van a derribar. Y yo le pregunto que para qué quiere que vayamos, que a mi no me gustan los derribos. Y él me dice que no, que tenemos que ir antes de que la derriben, para hacer fotos de promoción de la novela. Y yo voy y le digo que sí, (más que nada porque ya me había pasado con los abdominales y si me pongo a discutir me muero de congestión muscular). Y poco después voy a casa de su abuelo, que es como un templo para los que hemos leído el libro, y va Juanma y se me pone en pelotas. Y yo me quedo así, como haciéndome el natural, pensando para mis adentros “¿tan gay parezco?”, pero resulta que no, que los dos somos heteros y que Juanma dice que con su novela él ha pretendido desnudar la historia de su abuelo y parte de la historia de España y que lo suyo es que él se desnude para las fotos. Y yo digo que “ah, bueno, vale, coño, ya, sí, sí, sí, vale...”. Y yo voy y le hago las fotos por todas las estancias de la casa, incluida la buhardilla donde escondía sus libros de la censura franquista y la azotea desde donde podía respirarse el Jardín Botánico de Atocha. Y luego Juanma va y se viste y nos marchamos cada uno a nuestra casa con la sensación de haber hecho algo súper raro pero súper bonito. Y luego va Juanma y cuelga las fotos en plan fotonovela en una web. Y yo las miro y pienso “mira tú por dónde...”.

Y es por esta historia y por todas las historias que contienen esta historia por lo que una simple fotografía se ha convertido en una bonita amistad. Desde aquí os invito a que os hagáis “Chatistas”. En fin, me voy, que ya me he desnudado bastante en esta entrada.

2 comentarios:

  1. Pues sí, pues sí, muchas gracias por tus palabras... Me ha gustado mucho. Como "to" lo que haces.
    Un beso.

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