viernes, 8 de mayo de 2009

La verdad: no me la creo

Broken Doll - Muñeca Rota
Según el escritor inglés Charles Henry Caffin, la cámara registra los hechos, pero no como "hechos". En ese aspecto, la imagen fotográfica se parece mucho a la palabra: ambas manifestaciones son esforzadas traducciones de lo que llamamos "realidad". La paradoja, tanto de la imagen como de la palabra, es que tendemos a creérnoslas, en lugar de experimentarlas. Esperamos de ellas que cumplan una promesa que, en realidad, nunca nos hicieron. Nos gusta pensar que, tanto la imagen como la palabra, son mensajeras de "la verdad". Estamos tan obsesionados con "la verdad" como con "la felicidad" y nos olvidamos de la belleza y del significado. Tanto la mal llamada "verdad" como la manoseada "felicidad" son cómodas reducciones de la realidad. Nos reafirman en nuestra ilusión de inmortalidad. Sin embargo, la belleza y el significado nos obligan a reconocer nuestro propio misterio y nuestra escandalosa finitud. Por eso, tanto la fotografía, como la palabra, maestras en el arte de "hacer presente" lo que "es pasado", no tienen nada que ver con la verdad. Tienen que mucho más que ver con la muerte.

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